La llegada del ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin a México era la nota más esperada. El avión que trasladaba a uno de los hombres más cercanos al ex presidente Enrique Peña Nieto, llegó al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México las 00:43 horas del viernes 17 de julio procedente de España.
El diario Reforma reveló que Lozoya Austin fue llevado al
Hospital Ángeles del Pedregal, en donde, según el medio de comunicación,
permanecerá una semana bajo tratamiento médico por anemia, lo que impedirá
desahogar la primera audiencia en menos de 10 días.
Pero el “show” no acabó ahí, durante la conferencia del presidente Andrés Manuel López Obrador realizada en Manzanillo, Colima, el mandatario fue cuestionado en dónde estaba Lozoya, luego de que se supo que no había pisado el Reclusorio Norte y de que la propia FGR informó a través de Twitter que el detenido había sido trasladado a un hospital.
El periodista Salvador García Soto en su columna de El
Universal destacó que el engaño a la prensa y la falta de transparencia de la
FGR, manchó de inicio que el mismo fiscal y el presidente López Obrador
vendieron como paradigmático y como un golpe a la corrupción de la Cuarta
Transformación.
García Soto destacó que el que se le haya dado tanta protección, consideraciones y privilegios a uno de los personajes catalogados como de los más corruptos del sexenio anterior, deja un mal sabor de boca y contradice la idea que sembraron en el imaginario colectivo de que llegaba para ser juzgado por “algunos” de los delitos que presuntamente habría cometido cuando fue director de Pemex.
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