Ana Laura fue deportada el 30 de septiembre de 2016. Ella hacía activismo en apoyo a los migrantes y cree que ese fue el motivo por el que la tenían en “la lista de los deportables”. “Los abusos laborales contra la comunidad migrante indocumentada son muchos, fue algo en lo que yo me empecé a involucrar (...) y creo que fue el trasfondo de mi deportación”.
Así fue como se vio obligada, de un momento a otro, a dejar toda su vida, y regresar a México a empezar prácticamente desde cero. “Gran parte de mi vida, mis hijos siguen allá. Todo lo que construyes en 16 años: mi familia, mis amigas, mi casa, mis plantas. Todo lo que había hecho en 16 años de construir una vida se quedó allá”, cuenta Ana Laura en un evidente esfuerzo para que no se le corte la voz mientras se le empaña la mirada. “Tu núcleo familiar se transforma completamente”.
Por ejemplo Gustavo Laviega, de 45 años. Él fue deportado el 11 de octubre de 2016. Todo a raíz de una infracción de tráfico en Washington, donde vivía. En Deportados Brand se dedica a la serigrafía. “No tenía conocimientos, fuimos aprendiendo sobre la marcha”, explica mientras hace una pausa en sus actividades en el taller.
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