
Pero de cara a las elecciones, Trump va a pagar un doble precio por tanta insistencia en su magistrada. Primero, entre los cristianos de otras confesiones y, segundo, entre los propios evangelistas. Sobre el primer grupo, una reciente encuesta de Pew Research destaca un descenso de la intención de voto entre los católicos blancos, así como en otras confesiones: 90 por ciento de los americanos protestantes de raza negra ha declarado su apoyo a su rival demócrata Joe Biden.
Muchos de ellos están hartos de la retórica y el comportamiento del Presidente y están en desacuerdo con las enseñanzas de la iglesia sobre sexo, lenguaje soez, empatía y humildad, antivalores que el mandatario estadounidense promueve.
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