Se trata de Nachito, un esqueleto que cada 1 de noviembre sale a pedir calaverita en esta comunidad, asentada en las faldas del volcán de la Malinche
Aunque la Secretaría de Turismo de Tlaxcala señala que no se tienen datos de su origen, pobladores de San Pablo del Monte comentan que el esqueleto de Nachito, calaverita hecha de madera, data de principios del siglo XVIII, y que fue hecha en memoria del párroco Ignacio, un cura conocido por ser muy parrandero y que le gustaba emborracharse e irse del pueblo sin avisarle a nadie.
El relato señala que murió a solas en uno de los caminos de la montaña y que sus restos fueron encontrados meses después de su desaparición. Cabe resaltar que su historia ha ido cambiando año con año, conforme la gente la relata.
A lo largo del año, Nachito se encuentra descansando en el sótano de la parroquia local, dentro de una urna, cubierto con una sábana blanca, desarmado y bocabajo. Pero cada 1 de noviembre, el mayordomo del Santo Entierro, como también se le conoce a la osamenta, debe de armarlo y atarlo de pies y manos.
Esto, debido a que, cuentan los lugareños, Nachito suele hacer travesuras, como tirar floreros e incluso asustar a las personas en las calles del primer cuadro del municipio.
Sin embargo, en punto de las 19:00 horas, en el Día de Todos los Santos, Nachito inicia su recorrido por el corazón de San Pablo del Monte, acompaño por los pobladores, 26 mayordomos y sus familiares, así como por un fiscal, para pedir su calaverita.
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